Empieza por descartar lo barato
Antes de nada, prueba otro cable y otro enchufe. Los cables se rompen por dentro sin que se vea nada por fuera, y es la causa número uno de “mi móvil no carga”. Si con otro cable carga perfectamente, ya está: era el cable.
El caso más común: pelusa
Un conector de carga es un agujero abierto que pasa el día en un bolsillo. La pelusa entra, se va al fondo y cada vez que enchufas el cable la prensas un poco más, hasta que el conector ya no llega a hacer contacto. El móvil no está roto: está tapado.
Se nota porque el cable entra menos de lo que entraba o porque hay que empujarlo. Aquí no hace falta cambiar ninguna pieza, solo limpiarlo bien, y es la reparación más agradecida que hay.
Cuando sí hay que cambiar la pieza
Si el puerto está desgastado de miles de enchufadas, si tiene pines doblados o si le entró líquido, se sustituye el módulo de carga completo. En muchos móviles ese módulo lleva también el micrófono inferior y la antena, así que al probarlo comprobamos que te oigan bien en las llamadas y que la cobertura sea la de siempre.
Y hay un tercer caso, menos frecuente: que el fallo esté en el circuito de carga de la placa base. Eso es electrónica fina, se ve en el diagnóstico y te lo decimos claro, porque cambia el presupuesto.