Por qué le pasa a todos los mandos
El drift no es mala suerte: es desgaste. Dentro de cada joystick hay unos componentes que miden la posición del stick rozando físicamente sobre una pista. Con las horas de juego esa pista se desgasta y empieza a dar lecturas falsas, y la consola obedece: si el mando dice que lo estás empujando a la izquierda, a la izquierda que vas.
Por eso ninguna calibración lo arregla de forma definitiva. La calibración lo que hace es enseñarle a la consola a ignorar un poco más el centro, y eso disimula el problema unos días a cambio de que el mando responda peor.
Qué hacemos
Se abre el mando, se comprueban los dos sticks —muchas veces el segundo también está a medio camino— y se sustituye el joystick por uno nuevo. De paso se limpia el interior, porque los mandos acumulan una cantidad de suciedad notable, y se revisan los gatillos, que es la otra pieza que se rompe.
Antes de dártelo se prueba en consola: los dos sticks, todos los botones, los gatillos y la carga.
Consolas, no solo mandos
También reparamos las consolas: puertos HDMI que se han doblado y dejan la tele en negro, y limpiezas internas con cambio de pasta térmica, que es lo que devuelve el silencio a una consola que suena a secador y deja de apagarse sola.