Un móvil apagado no siempre es un móvil roto
“No enciende” es un síntoma, no una avería. Detrás puede haber cosas muy distintas: la batería agotada del todo, un fallo en el circuito de carga, la memoria dañada, un cortocircuito por un golpe o por líquido, o simplemente un sistema que no arranca.
Cada una se repara de una forma y cuesta un dinero diferente, así que lo único serio es medirlo antes de opinar.
Cómo lo diagnosticamos
Se conecta el teléfono a una fuente que mide exactamente cuánta corriente pide al enchufarlo. Ese consumo cuenta la historia: si no pide nada, si pide de más, si arranca y se cae. Con eso sabemos por dónde va el problema y, sobre todo, si el arreglo tiene sentido económico.
A partir de ahí te damos un presupuesto cerrado. Si la avería tiene arreglo, te decimos cuánto cuesta y cuánto tarda antes de que decidas nada.
Si no se salva
Te lo diremos claro y sin cobrarte una reparación imposible. En muchos de esos casos todavía se puede volcar la información —fotos, contactos, WhatsApp— aunque el teléfono ya no vuelva a encender nunca.